¿Alguna vez se han detenido a pensar cuánto tiempo seguiremos en la memoria colectiva después de fallecer?
La persona común y corriente dura más o menos unos cien años. Es olvidada definitivamente cuando la gente que la conocía fallece a su vez.

Otras personas, más influyentes, duran más tiempo en la memoria colectiva, gracias a documentos históricos, monumentos, edificios, museos y demás recordatorios.

Pero eventualmente hasta ellos son olvidados. Los libros se pierden, los monumentos se derrumban.

Pero los logros quedan. La vida y obra del inventor del fuego se han perdido para siempre, pero su método para obtenerlo permanece hasta nuestros días.

Una persona cuyos descubrimientos, invenciones o ideas sean suficientemente famosas o útiles, durará más tiempo aún en la memoria popular.

Pero hasta esos logros se pierden con el tiempo. Los libros se pierden, los descubrimientos se refutan, los inventos se mejoran o se destruyen, las civilizaciones llegan a su fin.

Así que en el sentido estrictamente terrenal, ninguna persona es eterna. Hasta la humanidad, dependiendo de las circunstancias, tiene fecha de vencimiento. Si se mata sola en una guerra, o termina los recursos del planeta, o el planeta mismo es destruido, adiós seres humanos y adiós todos sus logros históricos. Y, peor aún, muy probablemente nadie más revise los restos de nuestra civilización; la probabilidad de que surja un ser pensante cualquiera es prácticamente cero.

Y todavía la gente se preocupa de cuánto va a vivir. ¡Si al final, hasta el universo mismo se dirige hacia el olvido!

La entropía, energía que se dispersa y no se puede reaprovechar, aumenta cada segundo en el universo. Quizá falten por suceder varias compresiones y reexpansiones del universo antes, pero cuando ya no quede energía utilizable, el universo simplemente dejará de moverse. Fin del tiempo.

Así que preocuparse por el destino de la humanidad es pensar a largo plazo en un final ineludible. Y si se preocupan por presenciar el final del universo en persona, mejor olvídenlo, pues la inteligencia (que ocupa mucha energía para existir) va a haber desaparecido del universo mucho antes del fin de los tiempos.

Así que dejemos de pensar en la muerte como algo que podemos atrasar o evitar. En un sentido u otro, le tocará morir algún día a todo lo que conocemos. Y hasta a lo que no.

Tengo un plan sencillo, pero bien poderoso, para poner las redes sociales libres autohospedadas (y demás aplicaciones libres online) en el mapa, como se merecen. ¿Alguien ha visto que, cuando a uno le ponen internet de banda ancha en la casa, le ponen un router? ¿Han oído hablar de estos miniservidores de menos de $100, que se pegan al tomacorriente y permiten montarles aplicaciones web? ¿Y qué me dicen de las nuevas redes sociales libres y federadas, que permiten conectar instancias de diferentes servidores? Pues bien, si alguna empresa de internet tiene la vivacidad de ponerse a innovar, acá le paso un volado recontrainnovador: un paquete que incluya la conexión a internet, un miniservidor con router integrado, y una dirección personalizada DNS que el usuario utilizará para conectarse remotamente a su miniservidor. Obviamente, el servidor vendrá precargado con algunas aplicaciones libres:

  • Blog de WordPress
  • Red social vía Status.Net, Diaspora o Friendika Friendica (si se ponen de acuerdo, entonces adiós Facebook y adiós Twitter)
  • Correo con interfaz web RoundCube (adiós webmail)
  • Lector de feeds NewsBlur o Brief (adiós Reader)
  • Un servidor de mensajería XMPP (adiós Messenger)
  • Firefox Sync para los marcadores
  • SyncAny para archivos (adiós Dropbox… si sacan versión para Windows)
  • EtherPad para redactar textos en forma colaborativa (¿adiós Docs? Con un poco de esfuerzo, talvez)
  • Quizá un MediaWiki para, bueno, una wiki personal
  • MediaGoblin para galerías de arte en línea (si progresa más, entonces adiós DeviantArt, adiós YouTube, adiós Picasa y adiós Flickr)
  • Apertium para traducir (adiós Translator… bueno, dependiendo del idioma)
  • YaCy y/o Seeks para indizar la red y hacer búsquedas (con suficiente poder de búsqueda, ¡adiós Google!)
  • Y para rematar, Tor para navegar seguro

Como se puede ver, hay muchísimos usos que un miniservidor puede darle a una persona. Tantos, que si todo mundo usara el servidor con la lista de software arriba citada, bien se puede dejar de depender de cualquier empresa para la navegación diaria. Y una empresa puede brindar ese avance con algo de iniciativa. De hecho me da la idea de pedir un DNS y comprarme yo un miniservidor para montarme todo eso…

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